Una de las decisiones más importantes al instalar un suelo SPC es definir el espesor adecuado para el proyecto. Esta elección influye directamente en la durabilidad, estabilidad y comportamiento del pavimento a lo largo del tiempo, por lo que conviene analizarla más allá de la idea general de que “más grosor siempre es mejor”.
Es cierto que, en este tipo de pavimentos, el espesor suele asociarse a una mayor robustez. Sin embargo, optar automáticamente por las lamas más gruesas no siempre es la decisión más acertada. Un mayor espesor puede aportar resistencia, pero también implica mayor peso, una instalación más exigente y, en algunos casos, una preparación adicional del soporte.
Los suelos SPC, compuestos por varias capas, suelen presentar espesores que oscilan entre 3 y 10 milímetros, siendo 4 mm el espesor más habitual en aplicaciones residenciales y comerciales ligeras. En este artículo, te ayudamos a decidir cual es la mejor opción para tu proyecto.
Espesor del suelo SPC según el uso previsto
Suelos SPC de 3 a 4 mm
En viviendas y espacios residenciales con tráfico moderado, los suelos SPC de entre 3 y 4 mm pueden ofrecer un rendimiento perfectamente adecuado. En zonas de bajo tránsito, un pavimento de 3 mm puede ser suficiente, mientras que en estancias con un uso algo más intensivo resulta más recomendable optar por 4 mm.
Suelos SPC de 5 a 6 mm
En espacios de uso público o comercial, como tiendas, vestíbulos de hoteles, centros comerciales u hospitales, el tránsito es considerablemente mayor. En estos casos, los suelos SPC de 5 a 6 mm ofrecen un mejor equilibrio entre resistencia y estabilidad.
Suelos SPC de 7 a 10 mm
Algunos fabricantes comercializan suelos SPC con espesores de entre 7 y 10 mm, pero este tipo de soluciones no siempre resultan recomendables. En primer lugar, por una cuestión económica: a estos precios, existen opciones como la madera maciza o los pavimentos VSPC, que ofrecen un mejor comportamiento global.
Además, un mayor espesor implica mayor peso, lo que puede suponer una limitación en estructuras residenciales convencionales, especialmente en plantas superiores. En estos casos, el incremento de carga puede acabar afectando al conjunto del sistema constructivo.
Conclusión
El espesor ideal de un suelo SPC no es único ni universal. Depende de factores como el tránsito previsto, el tipo de espacio y las exigencias funcionales del proyecto. En la mayoría de aplicaciones habituales, un grosor de entre 4 y 5 mm ofrece un equilibrio óptimo entre rendimiento, facilidad de instalación y coste.
Cuando se consideran espesores superiores, es importante evaluar si los posibles inconvenientes compensan frente a otras soluciones de pavimentación disponibles. En cualquier caso, contar con el asesoramiento de un profesional es siempre la mejor garantía para tomar la decisión correcta.
Si estás valorando una solución para tu próximo proyecto, contacta con nosotros y te ayudaremos a elegir el espesor que mejor se adapte a tus necesidades.




